miércoles, 22 de octubre de 2014

Resistencia

Resistencia
La capital del Chaco, nace del primer afincamiento inmigratorio estable, el 2 de febrero de 1878. Es una ciudad activa, singularmente bella, por su vocación de ornamentado callejero. Numerosas esculturas y pinturas acompañan al visitante en su paseo por calles y plazas. El Fogón de los Arrieros es la expresión lograda de esa compatibilización entre lo artístico y cotidiano; visitarlo es ubicarse en el clima justo para ser guiado entre las tallas de Juan de Dios Mena, uno de los fundadores de esta singular institución, precursora del arte ciudadano. Por su estratégica ubicación, Resistencia, es nudo de las comunicaciones del Nordeste, dada su cercanía al Puente General Belgrano y al puerto de Barranqueras.










Su gestión universitaria y la gestación de sus museos, exponen la actividad científica, artística y social de la provincia. Estos son: Museo de Antropología “Juan A. Martínez”, Museo de Bellas Artes, Museo Histórico Regional “Ichoalay”, Museo de Policía del Chaco, Museo de Ciencias Naturales “Augusto G. Schultz”.
En los aledaños se halla el pintoresco Parque 2 de Febrero, con teatro griego, lago artificial, instalaciones deportivas y pabellón para exposiciones. el turista puede visitar, además, el Domo del Centenario que es un anfiteatro de avanzada concepción arquitectónica; el balneario municipal o los numerosos lugares propicios para la pesca deportiva, ubicados en las inmediaciones. Las compras de artículos regionales, de diversos materiales, alfarería, cestería, tejidos, cuero, pueden realizarse en comercios y en el Barrio Toba. El 2 de febrero es la Fiesta de Recordación a los Primeros Inmigrantes.
Desde resistencia puede confeccionarse un interesante itinerario de excursiones, no sin antes haber llegado hasta la Reducción de Abipones San Fernando del Río Negro, en recordación de la primera población blanca de la zona. Luego se arriba a Puerto Vilelas, que es suburbio industrial de la capital, y a Villa Paranacito, sobre el Paraná Miní, con amplia opción campamentista. Otra excursión, puede hacerse hasta la vecina ciudad de Corrientes, pasando la zona portuaria de Barranqueras y el Puente General Belgrano, complejo vial éste de 1.700 m. de longitud sobre el río Paraná, inaugurado en 1973, nexo de unión del Nordeste con la Mesopotamia Argentina. En las cercanías del puente sobre el río Negro, un camino conduce al lugar donde se ha reconstruido la capilla y reducción de San Buenaventura del Monte Alto, establecida en 1865.

Gancedo

Gancedo, Provincia de Chaco, Argentina




Postales de pueblo que destellan tranquilidad, y se alejan mucho de las vertiginosas que las grandes ciudades saben exponer, invaden a la pequeña localidad de Gancedo. Es conocida como la Capital del Meteorito debido a su cercanía con el famoso Campo del Cielo.

Casas bajas rodeadas de arboledas se observan a la vera de calles anchas y poco transitadas. La Plaza marca el centro del conglomerado urbano como en la mayoría de los pueblos y convoca por las tardes de domingo a toda la familia. Continuando el paseo, la pintoresca Iglesia es la construcción que se destaca.


Los campos que rodean la localidad despliegan diferentes texturas y colores: cultivados con soja, trigo, maíz y algodón ostentan una de las regiones más productivas de la provincia de Chaco.

Si llega hasta este rinconcito, la visita al Campo del Cielo será una de las actividades más emocionantes. Descubrir uno de los meteoritos más grandes del mundo, rodeado de los cráteres que produjo el impacto de su caída, promete una sorpresa inolvidable.

Isla del Cerrito

Isla del Cerrito, Provincia del Chaco, Argentina 


Con su pasado histórico y su presente turístico, Isla del Cerrito es una válida opción para quien busca vivir momentos de intenso contacto con la naturaleza. Belleza paisajista, playas magníficas, imán para pescadores, aparece en el sureste de la provincia del Chaco seduciendo a veraneantes y consiguiendo una cada vez mayor afluencia.

Imagen - Gentileza de la SubSecretaría de Turismo de la Provincia del Chaco

Isla del Cerrito se emplaza en la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay constituyéndose como un imán para pescadores, que llegan hasta sus costas deseosos de la captura del combativo dorado en el marco silencioso y tranquilo del lugar. Bosques, montes, parques dibujan la esencia de la isla haciendo visible su diversidad intrínseca tan apasionante a la hora de los recorridos paisajísticos, la práctica de deportes de riesgo y los safaris fotográficos.

Escenario de la Guerra de la Triple Alianza hacia fines del siglo XIX; leprosario para más de 200 pacientes desde 1928 hasta 1968; y actual ciudad turística acondicionada para el pleno disfrute de las preferencias del visitante, Isla del Cerrito ostenta sus rincones umbrosos, sus playas de arena blanca, sus barrancas agrestes y su profusa vegetación, encantando todos los sentidos.

Imagen - Gentileza de la SubSecretaría de Turismo de la Provincia del Chaco


La capilla situada en la elevación del terreno que da nombre a la isla; el museo que oficia de fiel testimonio del significativo pasado histórico del lugar; la reserva natural integrada por especies de flora y fauna; y la cercanía a la ciudad turística correntina Paso de la Patria
; completan el atractivo de Isla del Cerrito justificando su elección.

Parque Nacional Chaco

Parque Nacional Chaco

Conservado como una muestra del Chaco Oriental, el Parque Nacional Chaco se alza en el centro de la provincia homónima, distante 120 Kilómetros de la ciudad de Resistencia. Creado en el año 1954, con el fin de preservar montes de quebracho colorado, pertenece a la eco-región chaco húmedo, una zona con pendientes muy suave donde predominan los ambientes deprimidos.

15 mil hectáreas de esteros, cañadas, selvas de ribera, sabana con palmares e isletas denominadas “monte fuerte” conforman el territorio del Parque Nacional Chaco. Estando integrado el monte por árboles de hasta 15 metros de altura, como el quebracho colorado chaqueño, el espina corona, el guayacán, el lapacho, el algarrobo, el guayaibí y el quebracho blanco.

Diversas especies faunísticas encuentran refugio en este Parque Nacional, destacándose entre ellas algunos depredadores grandes como el puma, el gato moro o yaguarundí y el eirá o hurón mayor; también el chancho moro o pecarí de collar, el guazuncho, el carayá o mono silbador, el aguará guazú, el curiyú y el cocoé o tataupá.

Habitan además este espacio protegido la cor
alina punteada, una culebra chaqueña de llamativos colores y hábitos semi – subterráneos; las urracas paraguayas y moradas, el ipacaá, el carpintero lomo blanco, y especies nocturnas como las lechuzas, atajacaminos y urutaúes.



Las Lagunas Panza de Cabra, Yacaré y Carpincho, intrínsecas al área, son frecuentadas por una rica avifauna, conformada por ejemplares de biguá, burrito enano, pollona negra, gallito de agua, chajá, y variedad de garzas. Mientras que en cualquier sector del parque pueden avistarse ejemplares de carayá y loro hablador, especies en riesgo por su comercialización ilícita.


Cómo llegar
Se accede al Parque Nacional Chaco partiendo desde la ciudad de Resistencia por Ruta Nacional Nº 16 y empalmando con Ruta Provincial Nº 9, para luego continuar unos 28 Kilómetros hacia el norte. Una vez en Colonia Elisa, recorrer otros 15 Kilómetros por camino consolidado hasta llegar a Capitán Solari, que dista 6 Kilómetros del parque.

Parque Nacional Chaco – TEL (03725) 499161
chaco@apn.gov.ar


Parque Nacional - Presentacion

Parque Nacional - Chaco

Recursos Culturales

Cualquier lugar que sea visitado con afán turístico o de cualquier otra índole encierra de por sí un interés cultural muy grande. Cada sitio tiene historia, por más pequeño y poco importante que sea desde el punto de vista poblacional o económico. Allí, en esa tierra, hay seguramente cenizas de hombres que han pisado ese suelo y cada uno de ellos, en sus años de vida, creó cosas, fabricó objetos elementales para su supervivencia, cazó animales, sufrió enfermedades que habrá intentado mitigar de alguna forma, rezó a algún dios, festejó o celebró hechos de su vida y murió un día. Esto se hace más evidente cuando esas personas dejaron vestigios de su andar por el mundo, ya sea bajo la forma de armas, utensilios, construcciones, modificaciones en el terreno o cualquier otro elemento.

Si se acepta la teoría del ingreso del hombre a América a través del actual estrecho de Behring, en la zona que hoy ocupa el Parque Nacional Chaco hubo habitantes desde hace varios miles de años. Si bien las opiniones de los arqueólogos están divididas respecto de la época en que se produce ese ingreso, muchos toman como válida la que transcurre entre los 15.000 y 20.000 años AP. Teniendo en cuenta el gradual desplazamiento poblacional hacia el sur, los restos paleontológicos y arqueológicos indicarían que el territorio argentino fue ocupado desde hace unos 10.000 a 12.000 años y aún más (hay dataciones de restos líticos en Santa Cruz de 12.800 años de antigüedad) (Aschero, C., 2000). La ocupación paulatina de nuestro hemisferio es un tema de estudio complejo que escapa al tenor de este trabajo. Sólo comentaremos que algunos grupos étnicos pasaron de largo por estas latitudes, o se quedaron poco tiempo, en tanto otros se radicaron paulatinamente hasta formar distintas entidades. Considerados en forma conjunta, podemos decir que se trataba de grupos nómades o seminómades, cazadores de pequeños animales y recolectores. A ellos agregaron, poco a poco, grupos amazónicos de agricultores itinerantes (arawakos y guaraníes) y pueblos de procedencia andina, que dejaron sus aportes culturales. En la zona de lo que hoy es territorio chaqueño habitaba una extensa familia lingüística conocida como Guaycurú, proveniente de la Patagonia. Los grupos que pueden considerarse integrantes de esta familia son los abipones, los mbayáes, los payaguaces, los mocovíes, los tobas y los pilagáes (Canals Frau, 1986).

Estos pueblos permanecieron en la zona hasta tiempos relativamente recientes. Los mbayáes y payaguáes se ubicaron bastante más al norte del actual territorio argentino. Los abipones, que estuvieron hasta tiempos más próximos, también se desplazaron hacia otros territorios. Así, los que más perduraron, incluso hasta nuestros días, en la región del chaco húmedo –donde se ubica el Parque Nacional– son los mocovíes, los tobas, los pilagáes y los matacos o wichís. Si bien tienen caracteres peculiares, estos pueblos comparten un rasgo importante en lo que respecta a su forma de subsistencia: fueron cazadores, pescadores y recolectores.

Actualmente, la población aborigen de la provincia del Chaco es de unas 35.000 personas. Los mocovíes ocupan varios asentamientos como Tolderías, Villa Ángela, San Bernardo y La Tigra. Los wichís habitan las márgenes de los ríos Bermejo y Teuco y las principales comunidades están en El Sauzalito, Misión Nueva Pompeya, Tres Pozos, Fortín Belgrano y otros. Los más numerosos son los tobas (unas 50.000 personas), que ocupan algunas tierras fiscales en los alrededores de los centros urbanos y en algunas misiones religiosas.

El primer europeo en arribar a la zona fue el español Sebastián Gaboto en 1528, aunque por algunos documentos se presume que pudo haber estado antes el capitán portugués don Alejo García, y que 40 años después fue explorada en forma más pormenorizada por el capitán Juan Gregorio Bazán. Luego, estos territorios fueron menos explorados que otros por las dificultades propias del terreno y por la tenaz resistencia a la invasión que oponían los primitivos habitantes.

La mayor inquietud de los colonizadores era conocer el curso de los ríos Bermejo, Pilcomayo y sus afluentes para evaluar su navegabilidad. Con tal fin, el coronel José Arenales, alrededor del año 1830, navegó el río Bermejo y en 1833 escribió un detalle de las zonas recorridas que publicó en Montevideo en 1850.

Anteriormente, Pablo Soria había navegado el mismo río en bote hasta su unión con el río Paraguay, donde fue capturado por el dictador paraguayo Francia desde 1826 a 1831. Luego, Soria también escribe sus crónicas de este viaje. Otra exploración relevante fue la que realizó en 1854 el norteamericano Thomas J. Page, quien recorrió ampliamente el río Bermejo y sus márgenes para luego también escribir sus experiencias en una obra que tituló “La Confederación Argentina y el Paraguay”.

El río Pilcomayo fue tal vez más explorado que el Bermejo, destacándose la expedición del coronel Jorge Fontana, que pretendía encontrar a su predecesor, el francés A. Crevaux.

Podría decirse que la más trascendente de todas las expediciones fue la que Benjamín Victorica realizó en 1884, con el fin de terminar con la belicosa resistencia de los grupos nativos que defendían a ultranza sus territorios. En esta expedición iban científicos de distintas disciplinas que elaboraron un informe general muy completo sobre los detalles del lugar.

Entre los viajeros célebres que realizaban expediciones con fines exploratorios, en las que siempre estaba presente la inquietud científica y el afán de desentrañar las costumbres y formas de vida de los lugares que visitaban, se destaca la presencia en la zona chaqueña del francés Alcide D’Orbigny, del inglés William Mac Cann, que escribe sus vivencias en el libro que tituló “Viaje a Caballo por las Provincias Argentinas”, de excelente contenido, de Jules Huret, otro viajero que nos dejó interesantes relatos, y uno de los precursores de la ornitología argentina, don Félix de Azara, cuyos relatos y descripciones de nuestras aves han servido de base para el estudio de las mismas.

Estaría incompleta esta reseña histórica si no hiciéramos mención a la etapa siniestra en la que se explotaron nuestros principales bosques de quebracho colorado con total desaprensión y sin reparar en las consecuencias ecológicas, con repercusión económica, que iba a producir la no reforestación de los montes. Esto ocurría hacia fines del siglo XIX y principios del XX, cuando la compañía inglesa La Forestal Land, Timber and Railways Company Limited, se instaló en el norte santafesino y extendió la extracción de madera más allá de las fronteras de esta provincia, con lo cual el territorio de la actual provincia del Chaco fue uno de los que más sufrió el impacto de esa actividad.


Investigación y Textos: Gabriel Omar Rodríguez
Supervisión Técnica Honoraria: Juan Carlos Chebez

Chaco: viajar a las raíces

Chaco: viajar a las raíces
A través de su música, la gastronomía típica y sus creencias, la provincia invita a vivir un paseo diferente.

Las tradiciones y costumbres de estos pueblos originarios representan un atractivo circuito de Turismo.
Las tradiciones y costumbres de estos pueblos originarios representan un atractivo circuito de Turismo.

Ubicada en pleno Litoral argentino, la provincia del Chaco es una de las más jóvenes del país. Si bien fue conformada hace poco más de 60 años, sus raíces se extienden en el tiempo. Allí reside una de las mayores poblaciones aborígenes del territorio nacional, integrada por comunidades wichis, tobas y mocovíes que, junto a descendientes de inmigrantes europeos y criollos, conforman una colorida gama cultural.
Las tradiciones y costumbres de estos pueblos originarios representan un atractivo circuito de Turismo Comunitario. La iniciativa exhibe al viajero el patrimonio intangible del Chaco, y apunta a compartir hábitos idiosincráticos de estas comunidades, ya sea desde el punto de vista cultural -a través de la música, el arte, la gastronomía, las creencias- o de sus actividades cotidianas.
La Red Federal de Turismo Comunitario fue diseñada por la Dirección Nacional de Desarrollo Turístico, que se enmarca en el Programa de Conservación de Patrimonio. En la provincia litoraleña, el recorrido temático se concentra en las localidades del Impenetrable Chaqueño y otras urbes como Sáenz Peña, Charata y Villa Ángela.

TRADICIONES ANCESTRALES

La experiencia es autogestionada y organizada por las comunidades originarias y campesinas; propone el respeto por tradiciones, saberes y cosmovisiones; y genera ingresos complementarios y equitativos para los pobladores. El circuito se vivencia durante todo el año y acerca al viajero al quehacer diario de culturas que mantienen vivas sus raíces ancestrales.
Durante la travesía comunitaria, que se aleja de la agitada vida que caracteriza a las grandes urbes, se comparten actividades de caza y pesca, así como elaboración de comidas y artesanías. La mayoría de estas comunidades rechaza todo tipo de tecnología y transmiten oralmente los ritos y costumbres que trascienden de una generación a otra.
Una propuesta ideal para los que buscan un auténtico encuentro con los lugareños y su cultura, frente a una cálida fogata, al resguardo de las estrellas, en medio de la selva o a bordo de una canoa. El viaje enseña sobre el sentido comunitario de la vida; y valoriza la naturaleza en una relación distinta con la tierra y los astros.

COMUNIDADES EN PRIMERA PERSONA

Si bien las palabras no son necesarias para transmitir bondades y valores, durante la travesía comunitaria es recomendable la contratación de un guía que interprete diferentes lenguas. En el Impenetrable Chaqueño, un grupo de 3 mil integrantes y 1.500 artesanos recibe visitas mediante asociaciones privadas o agencias especializadas que se contactan en la Ciudad de Buenos Aires.
La región, constituida por más de 4 millones de hectáreas, posee sectores que logran mantenerse alejados de toda depredación y conservan una gran riqueza cultural y ambiental. Un destino recomendado para renovar el espíritu y recargar energías, con la posibilidad de aventurarse en actividades que sabrán despertar la adrenalina.
Si bien es aconsejable acceder en vehículos 4×4, en el lugar se contratan travesías náuticas por los ríos Bermejo, Bermejito y Teuco; pero también pueden realizarse caminatas por estrechos senderos que exigirán llevar machete en mano. Los turistas tienen la posibilidad de pasar una noche de campamento en medio de un entorno salvaje y participar de safaris fotográficos y visitas a comunidades aborígenes que aún construyen sus casas con paja, barro y troncos.
El Impenetrable Chaqueño, situado unos 450 kilómetros al norte de Resistencia -Capital provincial-, es un extravagante escenario al que llegan también a diario los amantes del ecoturismo. Hace algunos años se produjo allí una de las más graves destrucciones del medio ambiente, y pese a que existen organismos y leyes que protegen a las comunidades de la región, la situación aún es extremadamente delicada.
En el recorrido, se visita la Reserva Ecológica Privada Tantanacuy, que lengua quechua significa "reunión de personas". Un sitio que permite el avistaje de tatúes carretas, osos mieleros, zorros y yararás; además, ofrece infraestructura hotelera y gastronomía típica, con tablas de quesos y estofados de cabrito.
En dirección norte, se llega hasta Juan José Castelli, donde la mayoría de los habitantes son de origen ruso alemán y abundan las cooperativas agrícolas. Más adelante se erige Villa Río Bermejito, en el cruce de los ríos Teuco y Bermejito; y Misión Nueva Pompeya, destacada por artesanías a base de plantas autóctonas y tejidos en lana.
OTROS RINCONES CHAQUEÑOS
Uno de los destinos imperdibles en la provincia del Chaco es Campo del Cielo, a 350 kilómetros de Resistencia, un área regada de meteoritos producto de un fenómeno cósmico ocurrido hace 6 mil años. Allí se encuentra el bólido más grande caído en la Argentina y el segundo a nivel mundial, de 37,4 toneladas.
También es recomendada una visita al Parque Nacional Chaco, creado en 1954 para la preservación de 15 mil hectáreas de monte, en las que se avistan quebrachos colorados, pumas, hurones, monos, culebras y urracas.

DATOS ÚTILES

Travesía étnica en El Sauzalito por cuatro días, traslados en 4×4 por El Impenetrable y alojamiento en Tantanacuy, con pensión completa, desde U$S 225.
En Resistencia, hay propuestas de alojamiento en alta gama desde U$S 112, y otras en dos y tres estrellas desde U$S 50, con pensión completa.
En Villa Río Bermejito hay camping municipal por menos de U$S 2 el fin de semana, y otros privados que incluyen bungalows desde U$S 15.

CÓMO LLEGAR


Desde Buenos Aires el acceso a Resistencia se realiza a través de las Rutas Nacionales 9 y 11. En total, son 954 kilómetros. En la ciudad Capital también está el Aeropuerto José de San Martín, con vuelos directos a distintas provincias de la Argentina; y la Terminal de Ómnibus, con conexiones a todo el país.
Para llegar al Impenetrable desde Resistencia, se toma la Ruta Nacional 16 hasta Roque Sáenz Peña, luego la Ruta Nacional 95 que conduce hasta la Ruta Provincial 9 que va a Castelli; y, desde allí, restan 150 kilómetros que son aconsejables en vehículos 4×4.

Nuestra Historia

Sobre el Chaco
Nuestra Historia


La palabra chaco es una deformación fonética de chacú, término con el que la cultura inca denominaba a una práctica ceremonial de caza que involucraba el concurso de varias tribus.

Los habitantes chaqueños originarios llegaron a la región aproximadamente hace seis milenios. El primer español, según muchas fuentes, portugués pero al servicio de la corona española atravesó el Gran Chaco fue Alejo García, buscando los yacimientos del Potosí. También exploraron estas tierras Sebastián Gaboto en 1528 recorriendo el río Paraná y el río Paraguay hasta la desembocadura del río Bermejo, Juan de Ayolas, Domingo Martínez de Irala, Álvar Núñez Cabeza de Vaca, entre otros.

La primera fundación europea en tierras chaqueñas se remonta al año 1585 con el nombre de Nuestra Señora de la Concepción de Bermejo, en las cercanías de la actual localidad de Tres Isletas. Se realizaron numerosos intentos de someter a los indígenas del Gran Chaco utilizando el sistema de encomiendas; la primera de ellas fue Guacalá, Huacalá y Matalá, así como la conquista religiosa mediante las reducciones.

Con esta fundación comenzó también la acción misional y el franciscano que se destacó fue San Francisco Solano, recordado por su santidad y amor a los aborígenes. En 1585 llegaron los primeros misioneros de la Compañía de Jesús: los frailes Alonso de Bárcena y Francisco de Angulo.

En 1590, los frailes Pedro Añazco y Juan Font se sumaron a la tarea de evangelizar a los chaqueños. Tras la destrucción de la primera Concepción del Bermejo en 1632, recién a mediados del siglo XVIII misioneros jesuitas volvieron a crear reducciones, como la de San Bernardo de Vértiz, La Cangayé y San Fernando del Río Negro en las proximidades del asiento de la antigua ciudad destruida; sin embargo estas reducciones en el Chaco Austral tuvieron poco éxito y no llegaron al siglo XIX. Igual ocurriría con las ciudades, los intentos de fundación resultaron infructuosos debido a la belicosidad de los indígenas chaqueños. De esta forma el territorio permanecería prácticamente cerrado a la población de origen europeo hasta el siglo XIX, cuando, tras la pacificación militar, se produce la llegada de oleadas de inmigrantes del viejo continente, que suman su esfuerzo agrícola a la actividad forestal.

En 1811 los tratados firmados entre la Junta Grande y el cabildo de Asunción reconocían la soberanía del gobierno de las Provincias Unidas del Rio de la Plata sobre el territorio que hoy corresponde a la provincia argentina del Chaco, quedando sólo en litigio la isla del Cerrito también reclamada por la provincia de Corrientes.

La Ley Nº 28 del 17 de octubre de 1862, dispuso que todos los territorios nacionales existentes fuera de los límites o posesión de las provincias sean nacionales.
En 1865 tras la invasión paraguaya a Corrientes, la Argentina firmó el Tratado de la Triple Alianza con Brasil y Uruguay. Por este tratado las actuales provincias de Formosa y Chaco y una extensa porción del actual Chaco Boreal paraguayo hasta la Bahía Negra deberían quedar en territorio argentino al finalizar la guerra.

El general Emilio Mitre ocupó en 1869,el pueblo fronterizo de Villa Occidental, cambiando su nombre por el de Villa Argentina, frente a la ciudad de Asunción. Villa Occidental fue la primera capital del Chaco.

Después la guerra de la Triple Alianza (1865-1870) se inició la ocupación efectiva del territorio situado al norte del río Salado.

El 25 de noviembre de 1884, la ciudad de Resistencia fue designada capital del Chaco. La población resistenciana estaba conformada en esta época en gran parte por colonos italianos, que habían ido llegando en oleadas sucesivas provenientes de diversas regiones italianas. Uno de los primeros grupos de familias, provenientes del Friule, habrían llegado a la zona en 1878; dando origen a la tradición que sitúa el 2 de febrero como fecha simbólica de fundación de nuestra ciudad capital. Ese año de 1884 se dio por finalizada también la
Campaña Victorica, empresa militar destinada a la conquista de ambos territorios. Con todo, la conquista militar recién finalizaría a inicios de la 2ª década del S. XX. Al momento de la designación del Chaco como Territorio Nacional, lo que había sido en su momento la reducción jesuítica de San Fernando del Río Negro sería rebautizada con el nombre de Resistencia en homenaje a los habitantes, haciendo clara referencia a la defensa de sus territorios de los pueblos originarios.

El proceso de ocupación inicial de estos territorios se relaciona con la explotación de los quebrachales para fabricar durmientes, cuando se expanden las vías férreas en todo el país, y tanino para la exportación. El posterior desarrollo de los cultivos de algodón determina su poblamiento definitivo.
 

El Chaco fue declarado Provincia por la Ley Nº 14.037 del 8 de agosto de 1951 y por Ley del 20 de diciembre de 1951, pasó a denominarse Provincia Presidente Perón, según lo estipulado por la Constitución Provincial aprobada el 22 de diciembre de 1951. Esta denominación sería dejada sin efecto por Decreto-Ley N° 4.145 de 1955 y se retornó al nombre original, Provincia del Chaco.